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¡Esto es lo que vamos a hacer!

Avenidas de Moscú

 Moscú imperial

Cúpulas del Kremlin

Los techos del metro

 

 

       De “Fonske”  <amlozano@iies.es>

  Fecha Domingo, Julio 11, 2004 10:24

          A  “Todos los contactos”

 Asunto  es la comedia

queridos todos:

moscú; tiempo variable y avenidas trazadas con tiralineas onduladas. el metro y la cerveza; uno, dos. y por eso gorbachov se hace impopular. no por lo que suelen (y han solido) hacerse impopular todos los gobiernos desde los tiempos de maricastaña (tamara dixit), por los estantes vacíos y el plato lleno de nada, sino por el vano intento de sacar a los moscovitas de su sopor diario de cerveza y metro, de la misma niebla de polvo que rodea al mariscal zhukov, martillo de nazis, con su caballo tordo que levanta uno de los cuartos traseros frente a los jardines de alejandro. por eso, porque elevar el precio de la cerveza era un bocado de realidad superior a lo que las flaqueantes fuerzas de los moscovitas podian otorgar. camino por moscú y sé cuando enterrarán a lenin. no cuando muchos quisieran sino cuando el olvido, la única muerte posible, haya acabado con él. eso es ya una declaración de principios. el kremlin hará de testigo.

moscú; un algo de lo que he visto en sofía, en budapest, en zagreb. pero aquí las calles son imperiales y más sólidas, están sacadas de mi imaginación excitada. todo me llama a literatura y a realidad, todo me parece lejano y cercano. desde el mercado de ismailovski park a los jardines de alejandro, desde el bolshoi al metro como palacio del pueblo. quisiera poder detallar alguna anécdota imposible. pero de moscú me queda inevitablemente la melodía, no la letra de la canción. tengo claro en la memoria su policía de gorras de plato descomunales, como si fueran generales, comprobando a cada rato la documentación de quien parezca sospechoso. nosotros no debemos de serlo mucho, nos miran con bendita indiferencia. nuestro moscú fue fácil gracias a irene, que compartió su tiempo y sus amigos con nosotros, desde su distancia. irene siempre me pareció que venía de vuelta. entre shaslyk, jardines de alejandro arriba, jardines de alejandro abajo en el delicioso y brillante verano moscovita, nos enseñó como vive un expatriado en moscú. como ella misma, desde su cercana distancia dijo "los eslavófilos nos conocemos entre nosotros". fueron bocados de realidad a medio camino entre la tarde, la madrugada, y la mañana.

atrás se nos quedará hoy, donde quiera que estuviese y los mapas dijeran (pero los mapas son de nuestro agrado). allí quedará, a pesar del pie dolorido de sebastián y los supositorios que ricardo le recomendaba (y en su mente calenturienta, una imagen grotesca), como si no fuera con nosotros, porque de hecho nosotros sólo fuimos espectadores con bula. un día querré contaros  lo que todo el mundo nos dijo de moscú pero que ninguno se atrevió a susurrarnos sino que tuvimos que verlos con nuestros propios ojos. se acomoda aquí lo peor de muchos mundos y entre tanto, algo de una destilada esencia de lo mejor. para los que gustáis de lo afilado, si mencionare sus mujeres hermosas y de piernas larguisímas, tan accesibles y tiernas. decía maría que las rusas se enfadaban si no les hablabas. pero y eso qué más da. los clubs con música de lata es una excusa indolente para la ausencia de  agua caliente en nuestro hotel sin pretensiones cerca de vladykino. en moscú, su verano, las mujeres te miran esperando que tú las mires, pero sin que te des cuenta. así maría se empeñaba en mi atractivo para esas moscovitas encantadoras; así todo, entre bailes rápidos y lentos, con rumba y gesto rápido. me quito la chupa, que se ataba a la cintura, se la lanzo a adelardo y como a cámara lenta, mientras adelardo la recibe y me sonrie (pero yo no recuerdo nada), sonja me dice: "es la comedia".  para vosotras, aunque sé que interesa menos os diré que los rusos son en general espigados y con poca gracia en sus rostros, no como sus primos los checos, de proverbial apostura. sí, moscú es extraño y atractivo. moscú es también ismailovski park, su mercadillo, sus hoteles donde te ofrecen las putas con llamadas a media noche, directamente a tu habitación.

me voy, pero un poco me quedo en moscú, un poco nos quedamos todos, al otro lado del moscova, cruzando la plaza roja, que no significa otra cosa que hermosa, de amanecida.

los besos y los abrazos,

fonske

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