:: hombres de ciencia :: |
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| “Si se introducen
el la boca de un perro unos guijarros limpios de cuarzo insoluble, el
animal los pasea de un lado a otro de su cavidad bucal, trata a veces
de masticarlos y , finalmente, los escupe. En este caso no hay secrección
de saliva o, como máximo, se segregan una o dos gotas. De hecho:
¿para qué serviría la saliva? Introduzcamos ahora
arena, es decir, los mismos guijarros limpios pero de menor tamaño,
en forma más fragmentada. El animal segregará mucha saliva.
Es fácil comprender que sin ésta en la cavidad bucal la
arena no podría ser expulsada ni conducida al estómago.
Extraído del discurso pronunciado por Ivan Pavlov en Madrid
en una sesión del Congreso Internacional de Medicina celebrado
en abril de 1903.
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