Ésta no va a ser una sección literaria como las que acostumbráis
a frecuentar en los periódicos de información general.
Aquí no vamos a reseñar libros de Harold Bloom o a entrevistar
al mierdoso de Fernando Savater con motivo de la publicación
de sus memorias. No. Pero vamos a hablar de libros, por supuesto. De
los libros que el que esto escribe ha ido leyendo en el último
año o así. Estoy seguro de que algunos de las obras que
aquí saldrán comentadas ya han sido leídas por
vosotros, como por ejemplo "Homenaje a Cataluña", de
George Orwell. No vamos a reseñar solamente novedades editoriales.
Vamos a hablar sobre todos aquellos libros que creemos que todo el mundo
debería leer, aquellos libros que hacen que pierdas el sueño.
Aunque, pensándolo mejor, creo que aquí no se incluirán
aquellos libros que todo el mundo debería leer, sino los que
YO he leído y me han gustado o he odiado o me han dejado indiferente.
Ésta es una sección totalmente subjetiva con la que no
pretendo sentar cátedra de ninguna de las maneras. No espero
que os acerquéis a esta sección buscando una crítica
en boca de alguien que ha leído un millón de libros. Veréis,
a mí me gusta la literatura, el arte, el cine y la música.
También me interesan los ensayos y los libros que giran alrededor
de temas políticos. Esto es lo que vais a encontrar, ni más
ni menos: los libros que he ido leyendo y mi opinión -más
o menos argumentada, si es que se puede argumentar una opinión-
sobre ellos. También escribo esto con el ánimo de que
algunos de vosotros hagais lo mismo que yo estoy haciendo ahora, una
especie de Babelia de andar por casa, iletrado y patillero, aunque sincero
y apasionado. Entramos?
"El Libro De Las Ilusiones", de Paul Auster
(Ed Anagrama, 2003)
Empezaremos con Paul Auster por varias razones: es un autor bastante
popular, es el último libro que he tenido el placer de leer,
es un autor al que conozco bastante bien y al que le tengo bastante
cariño, para qué negarlo. Además "Auster"
empieza por la primera letra del abecedario.
"Leviatán" y "El Palacio De La Luna" me convirtieron
en un auténtico fan de Paul Auster. Ya sé que en literatura
no se estilan términos como fan. Nadie dirá "soy
fan de Beckett", sino "me gustan mucho las obras de Beckett".
Vale. Pero yo me convertí en fan de Paul Auster, digo bien. En
dos meses me había leído todos sus ensayos sobre literatura
francesa del dieciocho (que se dice rápido), todos sus poemas,
sus relatos cortos, su obra de teatro, su autobiografia, entrevistas
y, huelga decirlo, sus novelas. Incluso he visto sus películas,
que merecerían capítulo aparte. Mi fanatismo ha ido decreciendo
con alarmante velocidad con cada nueva publicación de sus novelas,
no estoy seguro si debido a que la calidad de sus obras ha caído
en picado -especialmente si lo comparamos a las mencionadas más
arriba- o si porque mi paladar se ha ido adaptando a otros manjares.
Me explico. Paul Auster, como tantos otros autores (Kerouac, Bukowski,
Marías...), me deslumbró en un período en el que
todavía no había leído mucho. Le agradezco profundamente
que me aficionara a esto de leer, pero creo que si hoy mismo leyera
a Auster por primera vez no me gustaría tanto. O quizá
sí, porque he releído "Leviatán" varias
veces y me sigue pareciendo una obra con algo muy especial, valioso.
No lo sé.
Bueno, pues "El Libro De Las Ilusiones" -estoy seguro de que
la frase que vais a leer ahora ya la habéis leído por
ahí en alguna reseña de este libro- me ha hecho recuperar
las esperanzas en el de Brooklyn. Joder, reconozco que no daba un duro
por él y no es que "El Libro..." sea una maravilla,
pero sí que nos devuelve a un Paul Auster en plena forma, volviendo
a hacer de una vez por todas todo aquello que un día nos demostró
que sabe hacer tan bien: explicar historias. La trama es realmente buena,
muy cinematográfica en su desarrollo, llena de lugares comunes
en la mejor narrativa austeriana: giros argumentales absolutamente impredecibles,
personajes llenos de desesperación y angustia, espléndidos
retratos psicológicos, ausencia de subtramas y personajes secundarios
que despisten nuestra atención... Pero, por desgracia, no todo
es fantástico en esta novela. Las primeras cien páginas
cuestan de entrar y no aportan mucho al desarrollo argumental. A Auster
le gusta revolcarse con sus desesperados personajes, enseñarnos
la profundidad del abismo existencial que experimenta un hombre que
ha perdido a su esposa e hijas en un accidente aéreo (realmente
son necesarias ochenta páginas para eso?). El capítulo
en el que se hace un recorrido por la trayectoria biográfica
del ficticio actor cómico Hector Mann también me sobra,
lo siento. Sí, a Auster le gusta mucho el cine mudo y todo lo
que queráis, pero esa parte es simple y llanamente ABURRIDA.
Parece más un ejercicio de estilo que otra cosa: vamos a describir
las trece películas que no hizo un actor ficticio.
Todo el mundo que conozco ha disfrutado mucho con el libro; incluso
gente que, como yo, ha leído todo lo que ha publicado el autor
americano piensa sinceramente que es una de sus mejores obras -algo
con lo que uno no está de acuerdo-. Da igual. Se trata de un
buen libro que os hará pasar un buen rato, sin más. Aunque
si esperáis un poco seguro que podréis ver la adaptación
cinematográfica con, qué sé yo, Uma Thurman, Benicio
Del Toro y Joe C Reilly.
"Empire Falls" (Ed ?, 2003); "Máximo
Riesgo" (Ed Anagrama, ????); "Ni Un Pelo De Tonto" (Ed
Anagrama, ????), de Richard Russo
Diría que ahora mismo de quien soy fan es del estadounidense
Richard Russo, mira. Hacía tiempo que no encontraba un autor
del que NECESITARA leer todos sus libros. A los citados en el encabezamiento
hay que añadir "Mohawk", que creo que no está
editada en lengua castellana. Ganador de múltiples premios literarios,
entre ellos el Pulitzer por su obra más reciente, "Empire
Falls", este antiguo guionista de Hollywood ha sido comparado con
otros grandes autores de la literatura norteamericana de la segunda
mitad del siglo XX, como John Irving, John Cheever y Richard Ford. Admito
no haber leído mucho a Irving, pero sí a Ford y Cheever
y, en mi humilde opinión, no creo que se pueda emparentar a Russo
con aquellos. No porque la prosa de nuestro hombre no resista la comparación
sino porque su estilo es muy diferente. Casi me atrevería a decir
que lo que buscan estos autores en la escritura y lo que busca Russo
es diferente. Como os comentaba, nuestro hombre fue guionista en Hollywood
y, de hecho, se hizo popular en los círculos no estrictamente
literarios gracias a la adaptación que Robert Benton y Paul Newman
hicieron de "Nobody´s Fool" ("Ni Un Pelo De Tonto").
Russo adaptó el guión a partir de su original, añadiendo
nuevos episodios y subtramas que convierten el visionado de esta infravalorada
película en un auténtico placer. Russo no pretende reelaborar
la Novela Americana, ni siquiera intenta competir con los grandes autores
americanos. Tan solo busca retratar la realidad de los pueblos-villas
de entre doscientos y mil habitantes que abundan en la zona sureste
del estado de Nueva York, esto es, en Vermont, en Nueva Inglaterra.
Quiere presentarnos una serie de personajes, de historias nada memorables
(padres alcoholizados e irresponsables, mujeres desgraciadas que aguantan
de todo en una relación de pareja, seres solitarios en general,
adolescentes y jóvenes con problemas de madurez...), quiere que
le acompañemos en su recorrido por las clases bajas que habitan
estos pueblos, quiere que paseemos por sus jardines llenos de nieve,
que pasemos por sus épocas de inestabilidad económica
y que vivamos sus mismas ilusiones. Nos invita a formar parte de esta
peculiarísima comunidad, a la que aprendemos a aceptar -y, finalmente,
a amar- con sus vicios y sus virtudes.
Las tres novelas aquí comentadas tienen más de una y de
dos similitudes entre sí: dos o tres protagonistas principales
y una galería de personajes secundarios realmente espléndida;
la ausencia de una trama tal y como la conocemos (excepto en "Empire
Falls") hace que el leit motiv de las obras de Russo sea retratar
el estilo de vida de unos cuantos habitantes durante un periodo de tiempo
limitado (en el caso de "Empire Falls" unos doscientos años,
en "Máximo Riesgo" unos cincuenta años y en
"Ni Un Pelo De Tonto", más o menos dos años);
los dos protagonistas -masculinos, por cierto- acostumbran a presentar
una dualidad muy marcada: uno de ellos es reflexivo, tenaz, trabajador
y de buenas costumbres y el otro, por el contrario, -el ejemplo perfecto
sería la maravillosa creación del personaje de Sully en
"Ni Un Pelo De Tonto"- es apasionado, agobiado por una mala
suerte a la que atribuye la causa de todos sus males, jugador, bebedor,
irresponsable y con un código de valores muy peculiar pero absolutamente
inquebrantable. A lo largo de sus obras estos dos tipos de personajes
se verán obligados a convivir en un momento o otro de la narración,
es como si estuvieran destinados a encontrarse y a, finalmente, entenderse
o al menos comprenderse. Aprenden a respetarse y a apreciarse. En las
tres novelas citadas, estos dos personajes son padre e hijo, aunque
también es cierto que en las primeras obras de Russo, todo el
meollo se concentraba en los avatares de esta relación ("Máximo
Riesgo"), para después añadir otras subtramas que
descentralizan la atención del lector, aunque siempre restan
en un primer plano, los dos serán siempre personajes muy importantes.
Pienso que los referentes del autor americano son más cinematográficos
que literarios. Me cuesta encontrar un paralelismo literario con las
novelas de este hombre. Quizá serían como una versión
alterada de "La Colmena", de Camilo José Cela, o de
"Manhattan Transfer", de John Dos Passos, aunque la multitud
de episodios y personajes aquí representados, a diferencia de
lo que sucede en aquellas, siguen una linealidad argumental bastante
estudiada -que, como hemos dicho antes, no constituye el principal núcleo
de interés del libro-. El uso que Russo hace del recurso humorístico
le separa también de otros muchos autores que cuentan cosas parecidas
a las que recoge Russo, como los citados Cheever o Ford, y el pulso
narrativo cien por cien cinematográfico hace que pensemos más
en el David Lynch de "Twin Peaks", en "Doctor En Alaska"
o en una versión menos trágica de la fenomenal "Aflicción"
de Paul Schrader.
Pues ya estamos. Si os gustan las novelas corales de tono realista,
sin una trama complicada que os despiste de esos entrañables
personajes, con toques de humor realmente brillantes y momentos para
la reflexión más seria, contada por un autor preocupado
por mantener un estilo aparentemente transparente -que le convierte
en un autor del todo disfrutable por cualquier tipo de lectores-, esto
es lo vuestro. Y si lo que os gusta es simplemente la buena literatura,
pues esto es lo vuestro también.
©
Manel Peña :: yambria :: barcelona :: 2003 |