Es de este modo como
me gusta entrar en mis proyectos de arquitectura. Que agradable es sentirse,
acompañado o maltratado por el artista. La idea-todo, para mi nunca
apriorística, a menudo son pensamientos acerca de la geometría pura.
Me emociona su potencia, el público; sus infinitos recorridos, la interpretación
humana. Cuestiono el talento y trabajo para la síntesis, pátina por
brillo, mil esbozos en mi mesa de dibujo. Apenas un detalle que empieza
a desvelarse. Ese monstruo que va naciendo. Llamémosle el proceso intelectual.
El lenguaje sencillo y potencial, susceptible de motivar reflexiones
delirantes. Conocí un hombre, y más, sin esa preocupación, el precio
del arte. Como trazar un discurso a la vez objetivo y abierto para ellos,
¿acaso no están enfermos? Este revisor es nuevo para mi, falso tartamudeo
en estas frases. Un comienzo consciente. No estoy seguro, puede que
sea otro impostor, osado concursante. También por aquí y por allá. Me
doy cuenta que ya he escrito lo que debía, ese místico-canalla puede
estar satisfecho.
© Víctor Almazán Guasch :: yambria :: barcelona :: 2003
|