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Unos acabados de lujo
:: Víctor Almazán Guasch :: el tren a 16-11-02

Me siento seguro hablando de arquitectura, poseo chata nariz. Gusto de abordar lo obvio, prefiriendo para ello un lenguaje sencillo, nada espontáneo. Rehuyo a los críticos, más aún las traducciones de los críticos. Ya solo estoy cuando su autor tiene algo que decir.
Estornudo una y otra vez, ese gato claro ha vuelto a moverse.
La habitación que el arquitecto cede para sus invitados nunca debiera sorprenderme. Me he alojado para una noche. Absurdas conversaciones nutren nuestras mentes desde años. Reconozco fisuras en los revestimientos continuos del cuarto de estar.
Desconocía su ausencia, me he quedado más solo aún. Las vistas tangenciales a la Plaza. Las lámparas modelo “Sen-Sent” pueden comprarse en una tienda de máscaras; pocos elementos sabiamente juntados tiñen de cálida luz viejos paños del apartamento. Recorriendo los mismos lugares en busca de evidencias comprendo enseguida, procesos ya inconscientes gobiernan caducas ansias de naturalidad.
Apruebo el aislamiento del retrete, sin embargo sus reducidas dimensiones no permiten que me relaje. Ninguna puerta que sea de madera cerrará jamás; meadas y roedores en la calle.
Vuelvo a la habitación, una alfombra de regateo esconde huellas y otros detritos. Pliego mi cuerpo, despliego el sofá cama. Bigotes blancos por doquier. Estoy dolido, decido desconectar la luz. Pronto saldré a cenar, el motivo de mi presencia en esta ciudad.
El cuarto de baño: delante del espejo observo escamación entre nariz y pómulo, otra vez. Escribo esencialmente en contra de esa junta, su diseño apresurado. Hace más frío dentro del apartamento.
Las copas del restaurante estarán limpias, el camarero mostrará atención, acertaré mi posición en la mesa. El director de la escuela cocinando, bromearé. Por fin, la novia del barman se complacerá acertando la marca de mis gafas. Será tarde y el gato me recibirá a la vuelta. Dormiré poco y mal, al despertar me asearé peor.
Ya no puedo cambiar, ahorrar un poco de dinero para vivir más subyace en el olvido de una temprana catarsis. La nariz como pieza clave de la presencia física de las personas.


© Víctor Almazán Guasch :: yambria :: barcelona :: 2003