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Marruecos visto por Iñigo de Noriega[3]

Yo además tomé de postre profiteroles con ración extra de chocolate, que le pedimos Alicia y yo a la camarera. Volví a casa de Manolo y Alicia, la cual se fue pronto a la cama. Estuvimos hablando del país, intentar comprender las reacciones y la forma de pensar de la gente aquí, tan diferente.
Tengo varias teorías sobre la ocupación de la roca. De siempre Marruecos ha jugado muy bien sus cartas con España. Ahora llevan unos nueve meses sin embajador en España. En el momento de la ocupación, eran justo las celebraciones de la excepcional boda, y no quedaría bien el que España se quejase de una roca deshabitada durante los festejos. También España ha dejado de ocupar la presidencia de la Unión Europea hace pocos días. El estatuto de la roca es especial, no pertenece ni a España ni a Marruecos, pero ya que es algo que no tiene interés, deshabitado y sin recursos, se firmó el que no se cambiase la situación actual por la fuerza (si unos niños quieren pescar en la isla, no hay problema). También ese mismo día salió una noticia, ampliamente mostrada en los telediarios marroquíes: la proposición en la Cámara de los Lores en Inglaterra de la soberanía compartida de Gibraltar. James Baker ya dijo que Ceuta y Melilla, y Gibraltar no sería nunca de España todos juntos y a la vez. Según una fuente de Baquero, los gendarmes se asentaron en la isla con la instrucción de no abandonarla bajo ningún pretexto, y si les pasase algo, morirían por la patria. También España está pasando ahora por una situación delicada, con la huelga general reciente, la confrontación con los sindicatos, y el Debate del Estado de la Nación. Cuando España entró en la OTAN, la OTAN se comprometió a defender las islas Canarias, pero no el Norte de África, léase Ceuta y Melilla y demás territorios. Con lo cual Marruecos sabía que no tendría problemas con los Estados Unidos, uno de sus socios más importantes. Si se consigue que los españoles no reclamen la soberanía de la roca, interiormente se vendería como otro triunfo frente a los vecinos. Y España tampoco puede armar tanto lío por una roca a 200 metros de la costa marroquí.
Volviendo a casa, vi un escenario al lado de la estación. Las calles estaban ya vacías, pero allí estaban bastantes personas subidas, cobrando protagonismo frente a una plaza vacía hace ya tiempo.
El día siguiente me dediqué otra vez a "descansar". Mi talón me impedía ir a lo que más me gusta de mis semanas aquí: el partidillo de fútbol. Vi una película que había grabado de la cadena Arte. Metrópolis, una nueva edición de este año, recuperando escenas perdidas, y llenando con rótulos las escenas definitivamente perdidas, para ser lo más fiel posible a la versión que quería Fritz Lang. Más de dos horas y media, a pesar de las partes que faltaban. Una joya, con las reflexiones, entre otras, sobre la libertad, tanto individual como colectiva, que tanto le preocupaban a Lang. Pensando en como estaban las calles de Rabat, me hizo gracia el ver como mostraba que la inteligencia de las masas es igual a la del más idiota de sus individuos. Una frase: "Mittler zwischen Hind und Händen muss das Herz sein!"
Por la noche volví a quedar con Manolo y Alicia. Paseamos por el centro, por el bulevar Mohamed V cortado al paso del tráfico.

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