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Marruecos visto por Iñigo de Noriega[5]

En el fondo del hueco, seguía la gruta, y ya había que encender las linternas. Era necesario contornearse para poder seguir descendiendo, resbalando por la humedad en la arcilla. Había pasos muy estrechos. Ese tramo lo bautizamos el cuello del útero. Hacía una temperatura fresca pero constante, y con nuestro movimiento no pasábamos frío. La oscuridad sin las linternas era total. Descendimos trescientos metros hasta llegar a una parte más o menos llana. Sin guía no hubiésemos sabido donde pisar. Algunas zonas eran verdaderamente peligrosas, con caídas donde no se veía el fondo. En partes habían puesto tablas de madera para no caer. Las tablas estaban mojadas, y se doblaban bajo nuestro peso. Algunas giraban sobre su eje si no pisabas justo en el centro. Hoy tenemos todos agujetas de agarrarnos a salientes en la roca para no resbalar y caer.
Pero era bonito, y la inaccesibilidad le daba emoción. Estalactitas, estalagmitas, y extrañas formaciones de la roca. Un goteo continuo y lento en la cueva. Todos resbalamos en alguna parte, afortunadamente en ninguna peligrosa. En algunas zonas tuvimos que gatear, o resbalar por un pequeño tobogán. No sé cuanto tiempo pasó hasta que el guía nos dijo que ya habíamos andado dos kilómetros. A la vuelta, había sitios por los cuales tuvimos que volver por un camino diferente. La verdad es que al volver a ver la luz del día en el gran hueco, todos nos alegramos. La subida a la entrada nos agotó. "Me alegro de haber entrado en la cueva, pero casi más de haber salido," dijo uno. No íbamos preparados para lo de la cueva, sin el calzado ni la ropa adecuada. Salimos cubiertos de arcilla.
Seguimos, viendo el paisaje del parque. No es la mejor temporada para ver algunas cosas, como una catarata que no tenía agua. Taza parecía una ciudad fea, como muchas que también hay en Marruecos, como Ouazzane.
El viaje de vuelta fue cansado. En la tele vi la última parte de las celebraciones de la boda. El sábado habían sacado a los novios en los platos grandes de plata. Ella iba cubierta por una sábana, no se le veían ni los ojos. Pero el domingo en el palacio de Skhirat apareció la pareja vestida con túnicas tradicionales, pero descubiertos. Me imagino que el rito más tradicional y cerrado del sábado serviría para agradar a los islamistas, y el del domingo de cara al pueblo y al exterior. Los gestos los saben medir muy bien.
Tardé en dormirme, a pesar del cansancio del día.
El lunes fue otro día cansado. Hoy martes nos han reunido a los expatriados, a exigencia de Roberto, para tenernos al tanto de lo que está pasando con la venta. El director general dijo que a él tampoco le tienen informado sus superiores, pero que nos contaría lo que sabía. Efectivamente, se firmó la venta el miércoles. La toma de posesión de los franceses sería a principios de septiembre. Haríamos las maletas durante septiembre, para irnos a lo largo de ese mes o como mucho algunos a principios de octubre. Ya tendríamos que hacer nuestra lista de cosas que nos queremos llevar a nuestros lugares de origen. Estoy deseando irme ya de aquí, este periodo de espera ha sido muy frustrante.
Hoy es 16 de julio, y soy un año más viejo.


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