perdido perro pequeño

búsqueda habla!! enlaces funcionarios versión imprimir home

Katie [2]

mientras las manos ágiles de Dave buscaban el aroma de ninfula escondido en su flor, de nuevo Katie se retorció en la arena, intentando contener el picor del perro que no puede rascarse, el corazón una bomba apunto de estallar, el bello de punta, los ojos en órbita; los pezones duros por la brisa marina asomaban jugosos tras la tela del bañador.

La mano de Dave acarició el imberbe sexo de Katie, rosado, empapado, deslizando sus dedos sobre los labios, buscando la abertura, abajo, arriba suavemente y de nuevo abajo, la espalda de Katie se arqueó, presa de una sensación nueva y maravillosa, llena de dicha, arañó la playa mordiéndose los labios, al tiempo que dejaba escapar suaves gemidos. Entre sus manos el objeto de deseo. Sus dedos anhelaban la entrada a tan maravillosa cueva. Ali-Babá y unos cuantos ladrones curioseaban recelosos ante aquella gruta inexplorada.
Alí entro sigiloso pero firme, animando después a sus congéneres a sumarse, pero la estrechez de la cavidad y la oscuridad reinante retardó a los ladrones; atemorizados, se deslizaban por las paredes próximas a la entrada de la cueva de los deseos.
El dedo más largo de Dave parecía haber encontrado el tesoro, o al memos sintió estar cerca de él, en un esfuerzo por conseguir tan preciado bien, se revolvió deprisa pero con decisión. Su hallazgo fue corroborado por los alaridos felinos emitidos por la ninfula; mariposas en el vientre, calor en el cuerpo. un sudor agrio recorría su ser resbalando dorsal abajo, deslizándose entre los firmes cachetitos de niña acariciando su cara oculta.
Dave la miraba extasiado, entusiasmado por su logro. Katie todavía embriagada por el orgasmo, confundida, entre vergonzosa y feliz, no podía creer lo que acababa de sentir; la mano de Dave aun jugueteaba con el empapado clítoris de la niña, bajo la mirada penetrante del muchacho Katie deslizo los dedos del muchacho hacia su sexo, con el fin de no acallar ese sentimiento que la invadía, Dave dirigido por la muchacha posó sus dedos en el limite entre sus dos orificios, friccionando ambos, un dedo se introdujo en uno y otro en el siguiente, separados tan solo por una fina capa de piel, jugueteando, dentro, fuera, dentro, fuera <<.......

- Vanessa cerró el libro con un suspiro y se dirigió hacia el baño, me vendrá bien se dijo. Aquel libro erótico había conseguido subir su libido y no había cosa que la gustase más en soledad que masturbarse bajo el chorro de una cálida ducha.


volver [1] [2]


© Monseñor Castillo :: yambria :: barcelona :: 2003