| Encuentro excusa
en las revistas. Nada que pueda leer sin levantar irreversibles ampollas
en mi intelecto. Una peluquería pierde su crédito, por
el hecho de no enseñar los ocultos encantos de la última
Gran Hermana entre su revistero. ¿Dónde está ese
interviú por meses manoseado?. ¿Y ese Playboy con imberbes
conejitas ?. Lo más cercano a la vista: 'Secretos para obtener
un orgasmo sin su ayuda', o '¿Por qué ellos son inferiores
sentimentalmente?'.
Mark el chico tele transportado de los mundos de Yupi y traje de látex
me sonríe.
- Sólo cortar, ¿verdad?.´
Contesto entre titubeos un simple monosílabo, o eso es lo que
parece. Quizás sólo moví la cabeza mientras me
atragantaba con saliva. ¡¡Será imbécil, que
piensa, que quiero una permanente!!. Nuestro actor porno gay hace un
definitivo gesto a su ayudante. Una idea surge en mi cabeza. Márchate
y abandona a esta banda en su fétido culebrón. Regresa
pródigo a peluquerías de hombres y recibe trato como tal.
Una vez decidido y descruzadas las piernas, cuando un simple adiós
me separa de la puerta, veo levantarse a una clienta. Estoy atrapado
- siento. Esta, divertida, comenta lo bien que le queda el moldeado
que ha copiado a su vecina. Fin de terapia semanal, a falta de una premeditada
discusión con el sacrificado cónyuge. Si los peinados
y la personalidad caminan de la mano esta mujer entre Holas y Lecturas
perdió la coherencia. Abordan la caja y mientras comentan sus
gratificantes experiencias frente al espejo, la chica nos analiza sentados
a los dos. Imagino que decida saltarme el turno y siento escalofríos
ante una más que probable griterío de gallinas. La rubia
lanzando un órdago se levanta y estira la minifalda como diciendo
- aquí estoy yo. Actúo como la genética nos enseño
a los hombres - Acción y fallo auditivo. Me levanto y sin esperar
tomo el camino de los espejos. La joven aprendiz dice que vaya a los
lavabos. ¿Lavabos? ¡Qué estás sugiriendo!.
Una vez fui sudando a Niza (1). Santiago aprovechando su confianza no
tardó en decírselo a padre.
-No. Lavar no... sólo es para cortar.
Clientas y peluqueros se intercambian miradas. Cro-magnon sin lugar
a dudas - pensaran. Va incluido en el corte y siempre se hace - espeta
la peluquera haciéndose la interesante. Permanezco de pie junto
al lavabo. Paralela, la rubia se hace sentar en otro y le echan al pelo
un champú vitaminado después de mojarlo con agua. ¡Al
final me han saltado!. Después de dejar el potingue a su suerte,
la chica se acerca a mí y me sienta. Como si de mi casa se tratara
encajo el cuello en el lavabo. El mundo expectante observa cada uno
de mis movimientos y por sus gestos caigo en la cuenta que he pecado
contra un mandamiento de la señorita Pepi´s. Perdona, me
dejas que te ponga una toalla al cuello, es más higiénico...
para todos. No hemos empezado con el pelo y siento rechazo sin restricciones.
Lo pienso con una toalla blanco lejía puesta en los hombros.
Entonces, cuando mi aversión satura, siento un placentero chorro
de agua caliente cayendo por mi cogote pelado. Echa la cabeza hacia
atrás - Susurra. Así lo hago. Cierro los ojos.
continua
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