| 
Las bases del festival “Perpetracions06”
proponían un acción urbana en la Rambla Guipúzcoa:
“Perpetracions proposa una reflexió
crítica sobre la convivència urbana a les ciutats. Sobre
l'individu i com n'és de vegades absurda la seva incomunicació.
Perpetracions convida a treballar propostes d'intervenció artística
i efímera des dels trajectes i les possibilitats de contacte.
Com revitalitzar aquesta proximitat? Com transformar les pors, les desconfiances
en possibilitats de contacte? Com viure junts? Com es construeixen les
pors?, Com es construeixen les seguretats?”
(Perpetracions propone una reflexión
crítica sobre la convivencia urbana en las ciudades. Sobre el
individuo y qué absurda es a veces su incomunicación.
Perpetracions invita a trabajar propuestas de intervención artística
y efímera desde los trayectos y las posibilidades de contacto.
¿Cómo revitalizar esta proximidad? ¿Cómo
transformar los miedos, las desconfianzas en posibilidades de contacto?
¿Cómo vivir juntos?¿Cómo se construyen los
miedos? ¿Cómo se construyen las seguridades?”)
En la documentación de nuestro proyecto nosotros
explicábamos:
“En la Rambla Guipúzcoa se crean pequeños corrillos
para charlar, formados por grupos de vecinos que al encontrarse se detienen
en su paseo. Pensemos en ese fenómeno de cristalización,
solo se detienen a hablarse los que ya se conocen. ¿Cómo
lograr crear grupos de conversación heterogéneos?
La congelación del agua, la formación de cristales de
hielo, empieza a producirse entorno a microscópicas impurezas.
Nosotros, unos personajes vestidos de blanco seremos esas impurezas,
uno de esos personajes llevará los ojos vendados y pedirá
a los paseantes que le cuenten historias.”
Finalmente, el día antes del evento, descartamos
la opción de las túnicas y la posible vertiente mística
que nos acercaba al ciego Tiresias y optamos por vestir monos blancos
de papel con capucha, de esos que venden en tiendas de pintura y que
se impusieron como el disfraz perfecto al dotarnos de un aspecto aséptico
y llamativo, como de inspectores inmersos en una plaga química.
Añadimos guantes de latex para acentuar esa idea.
Nos colocamos junto a la escultura de Francesc Torres,
“la línea de la verneda” ”Una
línea de acero de un kilómetro y medio de largo que contiene
textos que reflejan la historia de Sant Martí de Provençals
extraidos de Tots els barris de Barcelona, de Jaume Fabre y Josep Maria
Huertas, y del Archivo Histórico de Sant Martí.”
El objetivo era prolongar esa línea con inscripciones de historia
cotidiana, “rumor de arcilla blanca”, en
la nomenclatura del proyecto.
continúa
[1]
[2]
[volver al index]
|