Durante los años cincuenta se inició
en Colombia una lucha de clases, de costumbres políticas y de
tierras, entre conservadores y liberales. Esto generó un desplazamiento
forzoso que dejo como resultado un país mayoritariamente urbano,
hoy en día el fenómeno continua.
Para esta monografía quise recoger testimonio de lo ocurrido:
Miércoles 29 de agosto, me dirijo hacia la localidad de Bosa
ubicada al sur occidente de Bogotá donde cerca de seiscientas
familias desplazadas por el conflicto ocupan desde hace días
el parque central; reclaman proyectos productivos, herramientas que
les permitan habitar dignamente la ciudad. A las 11 AM me estoy bajando
del autobús alimentador a pocas calles del parque, se ven a lo
lejos furgonetas de la cadena RCN, espero llegar a tiempo para el desalojo
iniciado hace pocas horas por orden de la subsecretaría de gobierno
de Bogotá.
Confié demasiado en la resistencia para negociar de los desplazados
y poco en las habilidades del subsecretario de gobierno Andrés
Restrepo. No quedaba nadie en el parque, simples pruebas de lo ocurrido:
personas de la limpieza, las furgonetas de la cadena con algunos cámaras
y reporteros, antimotines y las casetas provisionales de los baños.
Decido averiguar algo con un vendedor ambulante presentándome
como corresponsal de una tal revista yambria y el hombre me suelta el
rollo: no aguantaron más, una mujer embarazada perdió
a su hijo. La gente estaba enfermando y sintiéndose impotente
ante el problema. Así accedieron a ser trasladados a fundaciones
y hogares de paso, algunos seguramente terminarán deambulando
por la ciudad en busca de refugio, terminó diciéndome
el vendedor.
Sin nada entre las manos decido también deambular por la ciudad
esperando el encuentro casual con alguna otra victima directa de una
violencia política que además de generar una urbanización
acelerada y el abandono creciente del campo, dejó también
desempleo y culturas híbridas de periferia. Sin lograr ningún
encuentro, llego a la calle 13 a la altura de la plaza de San Victorino,
cojo la carrera 10 y termino sin saber por que atraído como por
un imán en el parque Tercer Milenio, antes calle del Cartucho;
un lugar que fue habitado por ciudadanos que han estado viviendo en
la indigencia, algunos por voluntad propia, descreídos del sistema
encontraron una forma diferente de habitar la ciudad. Y hoy victimas
de un nuevo desplazamiento a causa de proyectos urbanísticos.
Tengo noticia que un grupo numeroso de ellos se desplazó hacia
el barrio Egipto en la parte oriental del centro y otro a las cloacas
de la avenida 68. Recuerdo los grupos de limpieza urbana en los años
90: hombres armados recorriendo la ciudad exterminando indigentes.
continúa
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