corresponsalías |
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cámara anecoica[1] |
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| “A finales de los años cuarenta descubrí gracias a un experimento (fui a la cámara anecoica de la universidad de Harvard) que el silencio no es acústico. Es un cambio de mentalidad, un vuelco decisivo. Le dediqué mi música. Mi trabajo se convirtió en una exploración de la no-intención.” John Cage Buscando ese vuelco decisivo nos hemos puesto en contacto
con Ivana Rossell, directora de la sección de acústica
en la universidad La Salle. Ivana nos enseña las instalaciones
de su departamento. Nos abre la puerta de la cámara anecoica. Ivana nos libera del encierro y nos explica que las seis paredes de la cámara están separadas del resto del edificio para aislarla de cualquier tipo de vibraciones. Nos explica que cuando hablamos, las ondas son absorbidas por la porosidad del material. La energía acústica se disipa en fricción y calor. ¿Se calientan las espumas? Pregunto yo ingenuamente, sin ser consciente de las escalas. Y no puedo evitar la asociación de ideas con las espumas de las que habla el filósofo Peter Sloterdijk, como metáfora de nuestra sociedad: “La espuma subraya el aislamiento conectado, la diversidad de las conexiones, la constante movilidad de los puntos conectados y la irregularidad de la estructura total. Las burbujas aisladas no se integran en un hiperglobo sino concentradas en grandes montones irregulares. La teoría de la espuma se convierte en una teoría de lo amorfo, los mercados mundiales y la diversidad mediática. La globalización no es sino la guerra generalizada de las espumas.”
continúa
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