El megáfono que nos había prometido Manel
estaba roto, se le había caído al cantante desde un segundo
piso, o algo así. En internet encontramos una tienda que los
alquilaba por 12euros al día, pero cuando les llamamos nos dijeron
que no les quedaba ni uno. Quizás fuera cosa de las elecciones.
Nos quedamos pues sin un elemento clave para la performance.
Este año éramos la iglesia de la verbalización,
nada menos, y propondríamos a los transeuntes de la rambla guipuzcoa
que se subieran a una escalera para gritar sus deseos (puro pulmón
a falta de megáfono). Para vestir un poco más el asunto
y ritualizarlo como dios manda, les daríamos globos llenos de
agua (inicialmente pensamos en huevos pero los descartamos por motivos
de higiene pública), y les explicaríamos que debían
tirarlos a los pies de un diablillo con máscara oriental. Ese
diablillo representaba su antiguo yo, las trabas que les habían
impedido hasta el momento la consecución del deseo.
Pronto nos dimos cuenta que era pedir que la gente se expusiera demasiado.
¿Subirse a una escalera y gritar en mitad de las ramblas? Además,
mi disfraz: camisa, corbata y libro sagrado, era demasiado real. La
gente no tenía interés en ser captada por un tipo que
parecía o un vendedor de electrodomésitcos, o el agente
de una secta de proselitismo desesperado.
Nos falló el megáfono y también la escenografía
y las estrategias de convicción.
El conserje del centro cívico se acercó a curiosear y
cuando le explicamos el asunto, nos dijo “me dais poco”.
Tenía razón pedíamos que la gente se expusiera
pero nos faltaba convicción, vehemencia para que comprendieran
que ese ritual era único, era un antes y un después en
su persecución de los deseos. Debíamos haber vendido la
experiencia como una catarsis irrepetible y habríamos logrado
que la gente hiciera cola por subirse a la escalera.
Transcribimos a continuación los gritos, y algunas
frases de los que no quisieron gritar:
“desitjo el catalá” (una niña china)
“desitjo acabar la carrera de una puta vegada”
“Tu crees que a los 82 años puedo tener algún deseo”
“Que s’acabi la guerra”
“Que les dones s’estimin”
“Esto es lo bueno que tiene la democracia, que cada uno hace lo
que le da la gana”
“No te preocupes, ¿vale?”
“Quiero regresar muy pronto a mi país” (mujer ecuatoriana,
le preguntamos por qué, si estaba mal aquí y dijo “porque
hay que volver”)
“No quiero tener miedo”
“Deseo tener más fuerza”
“No, yo es que soy de otro planeta” (¿ y no quieres
volver a tu planeta?) “No estoy muy a gusto aquí con vosotros”
(fumeta desdentado)
“Deseo ser feliz con lo que tengo”
“Desitjo que la meva obra de teatre tingui exit”
“Deseo que todo siga como ahora en mi vida”
“quiero un piso”
“No, yo ya he ido a otro”
“Menos dramas en mi vida”
“Paz”
“Ja vindran dies que ho hauren de fer aixo”
“Desitjo veure la meva germana”
“menos dudas”
“más confianza”
“salud, dinero y amor”
“estar con el hombre que más quiero”
“casarme con el jawad”
“quiero ser la mujer de daddy bankee”
“vull tenir un gos”
“no caerme más”
“salud para mi familia”
“claridad de mente”
“desitjo salut per mi i per tots els que m’envolten”
“desitjo un amor que em faci feliç de una puta vegada”