cuatro esquinas :: hombres de ciencia :: |
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En 1955 un meritorio etólogo (el autor prefiere callar su nombre)
, intentó hacerse aceptar como jefe guía por un lobo que
acababa de alcanzar su madurez de adulto y que tenía encerrado
en una jaula de su instituto. Y lo hizo del siguiente modo: Con un traje
de cuero protegido con un grueso forro de guatapercha y algodón,
botas altas, chaqueta blindada y casco, entraba tres veces al día
en la estrecha jaula. Tan pronto como el lobo empezaba a adoptar una
actitud agresiva frente a él, el etólogo usaba su fusta
con el animal sin la menor compasión. […] Es casi superfluo
mencionar que este hombre fracasó lamentablemente
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