Es gracioso como cambian las
circunstancias y la vida te da unas sorpresas y placeres que no te esperas.
Largo tiempo hace que, por motivos personales, he querido venir a
China, un país lleno de gente, lugares interesantes, y cultura
milenaria con un misterio que quedara por descubrir.
La semana pasada fue Año Nuevo Chino. Ha sido el Año del
Mono Verde (verde porque es de madera. Cosas chinas). Las repercusiones
de este acontecimiento son cada vez mayores. Kofi y Prodi felicitaron
el Año Nuevo al pueblo chino... políticos.
Por lo que a mí me toca, y que quería contaros, es mi viaje
a Pekín, o como prefiero llamarlo, Beijing. Vivo y trabajo en Guangzhou
(Cantón, para que nos situemos). Es la zona mas industrializada
de China, y por ende, de las mas del mundo. Aquí hay fabricas de
todo. Esta en la zona más húmeda del país, aunque
afortunadamente estos días hace un invierno no demasiado fuerte
y sí un poco húmedo.
A Beijing me fui de vacaciones, entre otras cosas, a visitar el Templo
del Cielo. En chino Tian Tan. Es el templo más cercano a la ciudad
prohibida (Qu Gong), y uno de los más importantes. En él,
el Emperador rezaba al comienzo de la primavera, pidiendo a los dioses
buenas cosechas para sus gentes. En su construcción, que terminó
a principios del S.XV, no se utilizaron clavos.
Consta de tres centros importantes: El Templo de Cielo, la Cámara
del Eco, y el Altar Celestial. Tiene, como todos los templos en China,
cuatro puertas que coinciden con los cuatro puntos cardinales.
Un apunte para aquellos que no lo sepan, en China, todo esta orientado
en los cuatro puntos cardinales. Es más, las propias calles tienen
insertado un punto para diferenciar donde se encuentran. Yo vivo en
la calle Tianhe Norte, que es, dentro del distrito Tianhe, la calle
norte (casualmente es de las más importantes, pero no esta relacionado).
Nosotros entramos por la puerta Este. Como veréis en las fotos,
las puertas son enormes. Todas están pintadas de rojo, puesto
que es el color de la suerte. En las puertas hay 9 semi-esferas en 9
columnas. El número nueve, por ser el mas alto (el 10 es el cero
de la siguiente serie), pertenece al Emperador. Por tanto, en todos
los templos, muchos objetos están replicados 9 veces. No obstante,
a veces, solo son 8, siendo el Emperador el que termina la cantidad
con 9. Es una de las muchas curiosidades numéricas de este país.
Por ejemplo, la pronunciación de 4 es similar a la de muerte,
por lo que es él número de la mala suerte.
Durante el paseo por los jardines, ahora castigados, me di cuenta de
que no había mucha gente. Normalmente, por las mañanas,
se suelen juntar grupos de amigos, normalmente de avanzada edad, para
practicar Tai Chi Chuan, para poder comenzar el día con fuerza
y agilidad. Además, puesto que se practica en grupos, fomenta
la sociabilidad entre la gente. Desgraciadamente, dado que cada vez
el capitalismo se instaura más en este país, la gente
joven no lo practica y es una tradición que lentamente se va
perdiendo. Desde mi punto de vista, tendría que haber un cambio
de horario a fin de poder captar a mucha gente que, aun queriendo, no
dispone del tiempo ya que debe comenzar a trabajar. Aun así,
y puesto que estábamos en época de vacaciones y a pesar
de los 5 grados negativos y viento del norte, éramos muchos los
devotos (esta es mi tercera vez al Templo) y turistas que allí
estábamos.
Dentro del recinto, todo tipo de conmemoración sigue siendo realizado
de forma imperial, intentando conservar, de cara al turista, una imagen
de entonces, que es, a fin y al cabo, lo que quiere el turista ver.
El recinto, al igual que muchos otros jardines de las ciudades chinas
se mantienen gracias a la compra de ticket. En este caso, 30 RMB son
el precio que se debe abonar para entrar. Pese a ser un precio ciertamente
elevado, es uno de los lugares de China que más me atrae, por
lo que no me importa.
Hay 600 metros hasta el pasillo principal del recinto. En él
están los tres edificios principales, que quedan elevados respecto
del resto del lugar. Cada uno de ellos tiene una misión diferente.
A medida que vas visitando cada uno de ellos, te das cuenta que es más
bonito que el anterior, y así se establece una cadena sinfín.
Todos y cada uno de los detalles tienen un valor incalculable. El Templo
es el único de todos que es circular. Todos los demás
recintos imperiales son cuadrados. En las esquinas de cada uno de ellos
hay animales que simbolizan la zona imperial. Cuanto más importante
sea la casa, más animales tiene, hasta un máximo de 9
que son las casas del Emperador.
Os describiré brevemente los recintos, pero podéis ver
las fotos, que resaltan toda la grandeza de este lugar. En primer lugar
esta el Altar Celestial. Se trata de un altar de mármol de tres
alturas. En la última, que era la única accesible al Emperador,
hay 9 circunferencias de 9 piedras cada una. En el centro, una piedra
sobre la que el emperador se colocaba para realizar sus oraciones. Si
uno se sitúa en este lugar y habla, su voz retumba. No importa
la dirección en la que hables. Siempre ocurrirá.
La siguiente es la Cámara de Eco. Es un recinto circular, en
el que hay un templo en el centro. La curiosidad de este lugar es que
dos personas juntas y de espaldas una a otra, apoyadas en la pared,
se oirán sin interferencia. Esto es debido a la circularidad
del recinto y las piedras empleadas. Fue construido en el siglo XV,
por lo que puede dar una idea de lo avanzada que estaba esta cultura
para entonces.
Por ultimo, el Templo de las Cosechas, que es el más grande del
parque. Su techo es azul por tratarse del cielo. Como ya he comentado,
es el único circular, y también esta elevado tres alturas
con respecto del suelo del parque. En la cara frontal, hay una inscripción
en letras doradas con caligrafía del Emperador que realizo la
obra. Dentro el Emperador se arrodillaba ante los Dioses para pedir
por lluvias y tiempo favorable para las cosechas. Encendía incienso
en conmemoración de sus ancestros y realizaba las plegarias.
El acceso, como en todos los demás lugares religiosos, quedaba
restringido. Solo el Emperador podía moverse libremente por el
lugar.
Finalmente, tras la visita a los tres templos, nos tomamos unos tallarines
calientes que reavivaron las energías para poder continuar en
búsqueda de nuevas experiencias en esta ciudad que, con los 19
millones de habitantes, sigue siendo el centro del misterio de este
país
Así que, si esto os parece interesante, os invito a visitar China.
No es lo que veis en los restaurantes chinos de la esquina. Es un país
lleno de encanto, del cual me he enamorado y me gustaría ayudar
a que, por lo menos mi país, lo contemplase como se merece.
©
Luis Sacristán :: yambria :: barcelona :: 2004 |