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El tercer día lo dejamos para hacer la ruta del taxi por Belfast.
Ya habíamos dejado la habitación, así que nuestras
cosas pesaban en la espalda. Un taxista nos abordó en frente
del hotel Europa. “Este hotel tiene el record de atentados”.
Así empieza el tour más extraño, el tour del terrorismo
y de los barrios manchados. En la primera parada nos bajó del
coche en el barrio protestante para que hiciéramos unas fotos.
Se suponía que él mientras adelantaría el coche,
pero todas nuestras cosas estaban dentro y realmente sentí pánico
de que se largara, así que fotografiamos la matrícula
intentando disimular algo. Un poco más adelante el taxista nos
estaba esperando, con sus enormes manos y esa sonrisa tan sospechosa.
Se acercaba mucho para explicarnos la situación, parecía
que se tomaba interés, pero su forma de conducir hizo volar mi
mochila varias veces dentro del coche y yo misma me agarraba como podía
mientras trataba de hacer fotos a través del cristal. No tardó
más de veinte minutos en dejarnos en la plaza del ayuntamiento.
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