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Belfast<[3]

 

El tercer día lo dejamos para hacer la ruta del taxi por Belfast. Ya habíamos dejado la habitación, así que nuestras cosas pesaban en la espalda. Un taxista nos abordó en frente del hotel Europa. “Este hotel tiene el record de atentados”. Así empieza el tour más extraño, el tour del terrorismo y de los barrios manchados. En la primera parada nos bajó del coche en el barrio protestante para que hiciéramos unas fotos. Se suponía que él mientras adelantaría el coche, pero todas nuestras cosas estaban dentro y realmente sentí pánico de que se largara, así que fotografiamos la matrícula intentando disimular algo. Un poco más adelante el taxista nos estaba esperando, con sus enormes manos y esa sonrisa tan sospechosa. Se acercaba mucho para explicarnos la situación, parecía que se tomaba interés, pero su forma de conducir hizo volar mi mochila varias veces dentro del coche y yo misma me agarraba como podía mientras trataba de hacer fotos a través del cristal. No tardó más de veinte minutos en dejarnos en la plaza del ayuntamiento.
Ya no teníamos mucho más que hacer allí y después de tomar el almuerzo nos fuimos a coger el autocar de vuelta.
Empezaba a acostumbrarme a estar plegada en un asiento de autocar. Además me quedé dormida, cosa que antes me era imposible, pero el autocar paró de repente en el arcén y eso me despertó. La puerta delantera dejó entrar entonces a dos agentes de policía. En el chubasquero esas letras gigantes: IMMIGRATION. ¡No me lo podía creer! Estaba ya tan cerca de casa...
Uno de los agentes empezó a acercarse despacio a nosotros. Iba pidiendo la documentación a cada uno de los pasajeros, mientras el otro se quedó inclinado sobre el tipo negro de la segunda fila. Cuando el policía llegó a nuestros asientos le explicamos con palabras torpes que había olvidado mi carné en Dublín. Él me preguntó, y yo dije: española. Entonces continuó con el resto de pasajeros hasta llegar al punto donde estaba su compañero. El negro tampoco tenía documentación y le pidieron que bajara. La puerta se cerró y el autocar continuó hacia Dublín sin echar en falta a nadie.

 

 



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© Elena Hormiga:: yambria :: barcelona :: 2004