perdido perro pequeño

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Uno se acostumbra a todo [2]

 

Yo solía salir a cenar con él los jueves. Nos íbamos al Chino de la calle Maxorata.
Tenia la costumbre de tomar un vasito de vino de un solo trago antes de que le trajeran la comida.

- “Es para despertar el estómago”, y me volvía a guiñar el ojo.

Luego hablábamos y el tiempo parecía tomarse un respiro junto a nosotros hasta que mirábamos por la ventana porque hasta los relojes se paraban.

-La vida es como un estornudo, cierras los ojos y cuando los abres te encuentras perdido en una isla, esposado a una botella.

Yo miraba al plato o al techo o hacía como si no hubiera oído nada, me imaginaba sus ojos llenos de nostalgia. ¿ Quién está preparado para ser testigo de la derrota de un hombre al que admiras?.

Rara vez continuábamos la noche, él se marchaba sin avisar dejándome otra cuenta más a pagar.

Un día la borrasca no le trajo consigo, y desapareció para siempre.

Como pasa con todo lo que nos obstinamos en no perder, su ausencia se idealizó, se inventaron historias fabulosas sobre su persona, sus palabras se convirtieron en pájaros a los que la gente seguía, sus miedos se transformaron en Cultura, y sus ideas en Ciencia.

Ahora todos soñábamos sueños imposibles, envenenados de posibles.

Un día en la Hemeroteca hojeando un periódico local, distinguí una noticia con su foto cuyo titular decía “ Capturado tras años de infructuosa Búsqueda el Ladrón de Realidades “

No quise seguir leyendo mas, arranqué esa hoja y la olvidé...
Hasta hoy.

Ya es tarde, tengo que salir.

Hay muchos sueños que recuperar.





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© David Bergel:: yambria :: barcelona :: 2004