| Al fín
estamos dentro. En cuanto pisamos la primera sala, veo los Nenúfares
de Monet por el rabillo de mi ojo derecho mientras mis pies se encaminan
al cuadro del chico con caballo de Picasso. Ya no sé dónde
está Marta ni dónde tengo el oremus. Doy media vuelta
sin moverme (ya sabeis, la típica mirada panorámico-escrutadora,
ésa que te sirve para hacerte una idea del ambiente en el sitio
en el que acabas de entrar), y entonces veo allí al fondo la
cabrita de Picasso y unos Rothkos de su etapa de madurez, con tonos
más oscuros, me encantan.
ESTO ES UNA PUTA LOCURA.
Como no podría ser de otra manera, poco después nos encontramos
delante de unos cuantos retratos de Andy Warhol. Digo que no podría
ser de otra manera porque, por lo visto, todo museo de Arte Moderno
sobre la faz de la tierra tiene obras de Warhol en alguna de sus salas.
Después de un breve debate entre Marta y yo (le digo que el pop
art me parece en realidad una crítica a la sociedad de consumo,
con lo que me gano una perorata sobre lo “vendido” que estaba
Andy Warhol y lo mucho que disfrutaba con los saraos sociales que organizaba
en Nueva York), bastante más acalorado de lo normal (me parece
que ella todavía no ha ido al lavabo), pasamos a una de las salas
dedicadas al cubismo, donde nos regalamos con los tres músicos
de Picasso, el guitarrista, Braque, Juan Gris... Otro gran momento es
la noche estrellada de Van Gogh. Matisse y Gaugin tienen mucho espacio
en el mueso, y eso me gusta. Nos sentamos un rato delante de los nenúfares
de Monet, una de las obras de arte más fascinantes que yo haya
visto nunca. Hay mucha gente, allí están las Chicas de
Oro, por ejemplo.
Mi otro gran momento en el MOMA viene cuando, casi por casualidad, tropezamos
con los tres cuadros de Edward Hopper que duermen allí. Cómo
retrataba la luz Hopper! Si no sabeis quién es este pintor norteamericano
(no pasa nada, pero quizá deberíais leer más),
buscad en internet dos cuadros: “Gas” y “Nighthawks”.
Los cuadros de Hopper son como los cuentos de Raymond Carver o las pelis
de Jim Jarmusch, recogen ese mismo aire de desolación humana
en los pequeños trances cotidianos. “Gas”, por ejemplo,
me flipa: en él podemos ver una gasolinera americana y un señor
con un traje demasiado limpio como para ser el de un trabajador de gasolinera.
En el cuadro hay bastantes elementos que llevan al desasosiego, cuando
no directamente a la inquietud: el camino que lleva a las profundidades
de un bosque tenebroso, un margen entre los surtidores que aparentemente
es demasiado estrecho como para que pueda pasar un coche por él,
la luz del cielo que contrasta con la luz de las bombillas de la estación.
Sólo por estar delante de este cuadro ya ha valido la pena entrar.
Después nos encontramos delante de un cuadro de Dalí no
mucho mayor que una pelota de baloncesto, rodeados por unos tres millones
de jubilados de Dresden (los jubilados alemanes, al igual que los españoles,
también actúan como si fuesen los únicos visitantes
del mueso: ponen sus gordas cabezotas entre la tuya y el cuadro sin
ningún miramiento). Se trata de la persistencia de la memoria,
una de sus obras maestras (no como las que se encuntran en el museo-Corte
Inglés de Figueres). Es realmente sorprendente el tamaño
de este cuadro y la viveza de los detalles, las perspectivas, el color...
El hecho de que sea tan condenadamente pequeño lo hace todavía
más valioso, se trata de un desafío en toda regla. Al
final, el hermano de Rudolph Hess nos dice que por qué nos acercamos
tanto al cuadro, que no se puede hacer eso. Marta le dice que no hablamos
alemán de bastantes malas maneras y, sorprendentemente (yo ya
me veía jugando al cuarto oscuro con los guardias del museo),
el tío nos comenta de buen rollo y en inglés lo mismo
que nos ha dicho antes en alemán y que yo ya he escrito en español:
que no nos acerquemos tanto al cuadro. (Duda: cuantas veces al día
deberá decir lo mismo este hombre? Harán turnos entre
los distintos bulldogs? “Joder, Dieter, hoy me toca otra vez “no
se acerque tanto al cuadro”... ya no lo soporto más...”)
continúa
[1] [2]
[3] [4]
[volver al index]
|