| Dejadme hacer
un inciso (quizá después os siga hablando de más
obras de arte, todavía no lo sé) sobre Las Cosas Apestosas
del MOMA, o es que pensabais que sólo por haber hecho tantas
horas de cola todo iba a ser de puta madre y además alemán?
No se puede tener todo, ya lo sabeis. Así que
Cosas que Apestan del MOMA (en adelante, CAMOMA):
-No hay ni un solo panel escrito con información sobre los cuadros!!
Ya no digamos en inglés, pero es que no vimos ni uno sólo.
Ya sabemos que son cuadros conocidillos y tal (hay cuadros del jodido
Warhol, por el amor de Dios), pero un poco de información no
hace daño a nadie y la colección viene de los Estados
Unidos, dónde están esos textos en inglés?
-El programa está escrito enteramente en alemán! Tanto
cuesta hacer una edición bilingüe como mínimo? No
se supone que queremos que Berlín sea capital cultural europea?
Con cosas como ésta no llegaremos a ser capital de nada más
que de chauvinismo.
-La distribución de las obras de arte por las distintas salas
no seguía ningún orden aparente, aparte del orden que
podría establecer mi primo Kevin de seis años, que es
el estilítico. Me imagino a Joschka Fischer, uno de los comisarios
de la exposición, diciendo: “Vale, tíos, ya lo tengo.
Pondremos a todos los cubistas juntos en la misma sala, y en otras salas,
nos saltaremos este orden por estilos y pondremos unas obras al lado
de otras al buen tuntún”. Si trabajais en algún
museo, os gustará leer la propuesta que Marta tiene al respecto:
exponer todas las obras por orden estrictamente cronológico en
una línea recta, las más antiguas al principio y las más
modernas al final. El no-orden daba la sensación de que estabas
más en El Corte Inglés que en un museo serio. Además,
un Corte Inglés alemán.
-El personal que atendía al público era, digámoslo
así, poco sociable. Parecía que todos tuvieran un mal
día en la zona de hemorroides. Y yo no tengo la culpa. (Aunque
esta CAMOMA se puede extender a toda Alemania en general, quizá
las hemorroides son un problema nacional y el resto de europeos y españoles
no lo sabemos). En el disputadísimo primer puesto del ranking
de “criados respondones” aparecería el señor
del guardarropía, cuya mala educación e impertinencia
inadmisibles no quedaron sin respuesta: le hice hacer tres viajes con
nuestras chaquetas y bolsos haciendo ver que me había olvidado
ahora un boli y luego una libreta.
El ambiente que se formó en la cola fue interesantísmo
desde un punto de vista sociológico o antropológico, como
os podeis imaginar: italianos congeniando con alemanes, músicos
callejeros que amenizaban la espera de los Héroes en la cola
(a destacar un cowboy y su amigo el contrabajista que tocaron un repertorio
fantástico compuesto por versiones de Violent Femmes, Johnny
Cash –la mayor ovación del público!-, REM, Stones,
Neil Young...), una variadísma oferta gastronómica, medios
de comunicación que venían a entrevistar a los Héroes,
turistas que venían a preguntar cuánto rato llevábamos
en la cola, abispas que venían a tocar los cojones, puestos de
cafés y capuccinos... Un fenomenal dispositivo, en definitiva,
ideado para amenizar las horas de espera y sacar un poco más
de dinero de los Héroes. No hace falta decir que todo esto te
hace sentir que estás viviendo algo especial, único e
irrepetible. Supongo que el artículo tenía razón,
no lo sé.
Comentarios a : miroslav_mecir@hotmail.com
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© Manel Peña :: yambria :: barcelona :: 2004
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