| 22 de octubre
de 2004, paseo por la Plaza Catalunya de Sant Boi y cual es mi grata
sorpresa aunque sorprendente, el ver un puesto de castañera!!!!!!!!!!
Asando castañas, de momento una sensación recorre todo
mi cuerpo hasta llegar a mi corazón que lo hace latir más
deprisa, era el recuerdo, la añoranza.
Pero mayor fue mi sorpresa cuando me acerque al puesto de la castañera,
era un castañero, mas bien moreno, posiblemente pakistaní,
indú, gracias al cual podían retornar las castañas
a la calle.
Llevaba un pantalón pirata, una camiseta de manga corta, un delantal
y sudaba el pobre como un condenado, bebía agua constantemente,
el puesto de las castañas era un prototipo, me imagino que debía
ser un tipo franquicia (que mal suena esa palabra) y como ese puesto
habrán repartidos por toda la región a cientos.
Desde luego olía ha castañas asadas, aunque se mezclaba
con el aire caliente de los 22 grados de temperatura que hacia en ese
momento.
La sensación se transformó en triste indignación,
seguramente que alguien tuvo la feliz idea de decir: venga colocamos
puestos de castañas por todos lados con gente que cobre cuatro
duros y a vender castañas que estos imbéciles compran
lo que les echen, están deseando comprar por sus tradiciones,
por su consumismo o por que ya no saben otra cosa.
Recuerdo hace 21 años (yo tenia 18) para esta misma fecha, por
la tardenoche, después de trabajar paseaba con mi chica (hoy
mi mujer) cada tarde sin fallar una, con mi abrigo marinero mis botas
camperas y la bufanda de lana y ella con sus guantes, bufanda y una
chaqueta de plumón que abrigaba un montón (tengo algo
de poeta).
El frío era insoportable pero el calor de estar con ella era
casi suficiente para aguantarlo, solo faltaba encontrar en la calle
General Mola hoy Juan Martí junto a la casa del Pages Cal Tiritu
el puesto de la Castañera, y si no en la plaza del ayuntamiento,
ahí nunca fallaba.
Horno viejo de metal, parrilla de varillas de hierro quemado, las castañas
asadas y los cucuruchos de papel de periódico, la castañera
una señora mayor toda de negro bien abrigada con su sillita de
madera vieja.
Comprábamos las castañas y nos refugiábamos los
dos en ese cucurucho hasta que comenzaba a enfriarse, entonces nos las
comíamos.
Realmente tenía un sentido año tras año comprar
esas castañas era bonito, necesario y se volvía una tradición.
¿Y ahora??? La verdad, que me pongan una cerveza y un helado
para ella, je je voy en manga corta. Pero no nos preocupemos llegara
el frió, aunque primero pondrán las luces de Navidad,
los turrones , los perfumes y regalos en el corte Ingles, que es noviembre?
Y que mas da para empezar ya la Navidad, a gastar joder que son cuatro
días. Y si puedes comprar ya el marisco los jamones y el cava
pues mucho mejor, ¿el pavo??? ¡qué coño pavo!
eso esta en extinción. Hala, felices fiestas a todos.
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© ::Pedro Lorente:: yambria :: barcelona
:: 2004
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