corresponsalías |
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erotica del fracaso[1] |
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La
decisión de subir el Montblanc se tomó cuando sólo
teníamos a nuestras espaldas la conquista del Pico Lobos (Diciembre
2003). Esa nochevieja, el que escribe, discutió sobre si eran
o no capaces de hacer cima. Una vez realizada la apuesta con más
testosterona que otra cosa, nos dedicamos a prepararnos en conciencia.
Nos apuntamos a un curso de iniciación al alpinismo y empezamos
a tirar de las montañas del Sistema Central (Peñalara,
Almanzor…), alguna incursión a Sierra Nevada para conquistar
el Mulhacén (sin duda alguna para mí ha sido la subida
más sufrida), Picos de Europa y Pirineos. Nos encontramos a finales
de agosto con la preparación física adecuada y muchas
ganas para emprender el viaje.
continúa
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