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flores blancas[2]


Me invadió la curiosidad y tuve que preguntárselo, desde que él..... ¿quien era él? ¿que hacía allí sola? Rosario me contestó: Lo conocí cuando tenía 18 años, él tenía 24, Juan Guzmán, ese era su nombre, guapo, alto elegante y de buena familia. Se dedicaban a la exportación naviera a tierras americanas, más en concreto a Cuba.
Nuestra infancia se forjó junto al Guadalquivir, entre juegos y peleas, entre meriendas y largos descansos a la sombra de los olmos, yo sería para él y él sería para mí. Sevilla se me hacía pequeña, pequeña para una mujer que espera. Salí de la casa con la sensación de que Rosario quería que yo supiese algo, algo que por mí solo debía comprender.

Ese año marché de vacaciones a Sevilla, hacía mucho calor y me adentré por las calles estrechas y blancas llenas de plantas buscando su sombra y aire fresco. Llegué a la plaza de Santa Ana, allí estaba la Iglesia con su mismo nombre, no me lo pensé y entre en ella, un aire frío recorrió mi cuerpo al pasar dentro. Un gran resplandor me deslumbró, por uno de sus ventanales entraba la luz del sol directamente sobre la figura de la Virgen, estaba envuelta en una corona de Azucenas y Magnolias blancas como el azúcar y era el blanco de la pureza, la pureza que envolvía su figura. Salí con una sensación muy extraña. Aquello lo había vivido, el frío al entrar, la figura inmaculada de la virgen, aquel manto blanco y puro, ¡Sevilla!.

Guzmán Cazorla Transportes internacionales, me disponía a subir al tren en la estación de Santa Justa, vi un gran letrero con ese nombre, Guzmán, ¿Juan Guzmán? . Di media vuelta y pregunté a un cartero donde podía encontrar un archivo histórico de la ciudad me envió a la Biblioteca Publica de Sevilla, situada en la Avenida Maria Luisa nº 8.
Busqué entre libros y libros pero me era casi imposible encontrar información que me llevase a Juan Guzmán. Nunca te puedes imaginar hasta donde puede llegar a sorprenderte una persona, ese señor mayor que estaba sentado frente a mí desde que llegué a la biblioteca me daría lo que yo buscaba.
-Vengo aquí todos los días desde hace 25 años, me encanta leer libros y coleccionarlos, pero estos solo están aquí, es la historia de nuestra ciudad escrita por la vida de su gente, me llamo Ataulfo Barroso.
Le conté qué andaba buscando y no le hizo falta llevarme a ningún libro. La familia Guzmán Cazorla, lo conocía todo de ella, Juan Guzmán salió en 1904 del puerto de Barcelona dirección a Cuba con la carga que haría que su familia amasará una gran fortuna en tierras americanas. Las oficinas estaban en la Habana concretamente en el barrio de Vedado la mayoría de las calles son llamadas por un numero o una letra (las que avanzan de norte a sur son conocidas por un numero o por una letra de la A a la P, mientras que las que avanzan de este a oeste tienen números impares) lo leía mi madre cada mes cuando recibíamos el telegrama notificándonos la paga de mi padre, sí, mi padre trabajo unos años en cuba para ellos, hay mucha gente de Sevilla que trabajó para los Guzmán. Sé que uno de los hijos partió de Cabo San Antonio con una carga destino a un país africano, pero nunca realizó la entrega.
Me atormentaba todo aquello, tenia que encontrar una razón a todo el desorden en mi mente, que esperaba Rosario de mí, por que todo lo que hacia me conducía a ella.




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