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Finalmente he vencido a la pereza y, tras innumerables peticiones por
parte de tms, he decidido escribir unas líneas que no pretenden
ser más que unas pinceladas sobre mis sentimientos y sensaciones
en la manifestación (o marcha) de apoyo a las víctimas
del terrorismo.
Los motivos de mi presencia en esa concentración no creo que
tengan excesiva importancia, pero, por si acaso a alguien le interesan,
allá van:
Fuera de opiniones políticas que, he de reconocerlo, no son muy
favorables al gobierno actual; pienso que la reivindicación de
las víctimas del terrorismo de que no se dialogue con ETA es
justa. Han muerto casi mil personas en los últimos 30 años
y muchas más han resultado heridas o han perdido a familiares.
El consuelo que les queda, además del apoyo de los suyos, es,
precisamente, que vivimos en un Estado de Derecho y que los criminales
terminarán pagando por sus crímenes. Insinuar tan solo
que estos asesinos confesos y sin ningún arrepentimiento por
sus crímenes pudieran quedar en libertad fruto de un indulto
y de una negociación se me hace muy difícil de aceptar;
por lo que supongo que a una víctima se le remuevan las vísceras
ante la sola mención de dicha posibilidad. He de añadir,
aunque esto sólo es una opinión, que para mí igual
de asesino es el que ejecuta el crimen que el que lo manda. Por lo que
eso de liberar sólo a los presos que no tengan delitos de sangre
también me parece un argumento abyecto.
El fundamento del Estado de Derecho es la separación de poderes
y, me atrevería a decir, la garantía jurídica,
la igualdad de todos ante la ley. El negociar, tal y como parece la
intención del gobierno, la redención de penas de los terroristas
de ETA supondría asumir que sus asesinatos han sido perdonados,
no sólo eso, sino que incluso han sido útiles y necesarios
para llegar a este punto, y que las reivindicaciones políticas
de los terroristas les eximen de ser tratados como a cualquier otro
criminal.
Por otro punto, si al final se cede al chantaje terrorista, ¿por
qué haber esperado tanto? Puestos a ceder, ¿no hubiera
sido más lógico ceder al principio y ahorrarnos todas
esas familias destrozadas y todo ese sufrimiento?
He de apuntar que todas estas reflexiones puede que sobrepasen lo que
el Gobierno ha indicado que piensa hacer. Tampoco me planteé
el asistir a esa manifestación como una queja contra el gobierno,
sino como una muestra de apoyo a las víctimas. Es cierto que
el gobierno ha indicado que sólo negociará si se produce
una “voluntad expresa” de abandonar las armas. Lo que indica
que no se realizará ninguna negociación sin el abandono
incondicional de las armas. Llegado ese punto, no habría nada
que negociar.
Bueno, lo anterior no son más que sentimientos y reflexiones
realizadas con las limitaciones que tiene uno, por lo que son totalmente
criticables e incluso carentes de fundamento y equivocadas según
la sensibilidad de las personas que lean estas líneas, pero son
las que me impulsaron a ir a la manifestación.
Lamento que los párrafos anteriores puedan parecer algo embrollados,
pero como ya he indicado, se mezclan emociones y sentimientos que hacen
que a uno se le desborden las palabras. Cuando atacan los sentimientos,
se esconde la capacidad de razonar.
continúa
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