relatos del yugo |
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| Jefes asentados en voces a subalternados y peloteos constantes a superiores. Este tipo, basaba toda su existencia en hablar hasta el infinito durante los 20 minutos del bocadillo, y hasta seguro que había alguien que lo escuchaba, no era mi caso, lo único que hacía en ese ratillo era abstraerme en mis pensamientos, al ver que no le hacía ningún caso y no le reía las gracias, a continuación procedía a meterse conmigo debido a que mi elevada edad (29) no había acabado la carrera, y según él sólo vivía del cuento (por eso estaba allí aguantándole a él y a alguno peor que él). El segundo prometo que no sea tan largo, érase una vez un bar
de un pueblo grande, érase un colega que llevaba trabajando allí
durante los últimos 5 años a base de fines de semana con
sólo 3 perdidos en 5 años, y érase un jefe dueño
del bar cuyo apodo era "el áspero","el orilla"(porque
se pasaba de borde) y demás lindezas similares. Resulta que un
día de éstos que ya estas hasta ahí y un poco más
decides que esa noche no vas a cargar una de las cámaras porque
para el día siguiente tienes bastantes cervezas, para que salgan
las de abajo y demás razonamientos diversos, al día siguiente
prevés un día insulso y sin mucho trabajo, pero cuando
llegas a currar el tío te prepara una broma de muchos cojones
porque las cámaras cuando no se cargan hasta arriba resulta que
se estropean por alguna ley física que no consigo entender. Ahí
no queda todo resulta que en la misma semana(o dos más tarde)
vienen fiestas y este buen hombre no es que deje las cámaras
a medias, sino que una de ellas deja 12 cocacolas, lo que significa
que en 20 minutos no tienes ninguna y a partir de ese momento las dará
calientes a lo largo de toda la noche, entonces llegas tú todo
digno, cuando hace una semana te quería casi echar por eso mismo,
y te pones a cargar delante de su nariz..., y cuando decides irte por
fin del bar te sigue cobrando el agua que te tomas, manda huevos... .
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