Este pequeño relato se lo dedico a la memoria
de Milagros que hace poco se ha convertido en un ángel
Hubiera sido divertido que alguien me dijera: ¡Angel,
yo fui quien colocó la moneda de dos euros! Pero llegó
el otoño y nadie había pronunciado esa frase. Entonces
se me ocurrió que si llegara a más lectores tal vez alguno
diera una pista... Y por eso lo envié a una página literaria
de Internet.
¡Ojalá lo hubiera hecho antes! Porque enseguida empezaron
a llegarme emails. Por ejemplo, Montse me decía:
“Hola Angel, leyendo tu relato he sentido el latido
de mi corazón acelerado por la dureza de los caminos cuesta arriba;
he pasado calor a la sombra de una carrasca y he tomado unos traguitos
de agua de mi cantimplora para recuperar fuerzas....¿qué
dices? ¿no me vas a invitar a pasear contigo por ‘La ruta
de las tres monedas’?”
Otro mensaje, que no llevaba firma, hacía una propuesta muy original:
“Me alegra que el campo de nuestro pueblo esté
recorrido por personas que vayan dejando sus monedas para ponerle un
poco de misterio al paisaje. Yo quizá deje un libro para que
alguien se lo encuentre. ¿Sabes lo que es el Bookcrossing?”
Me puse a investigar la palabrota inglesa y me enteré de que
el Bookcrossing es un movimiento cultural que empezó hace dos
o tres años y consiste en que alguien deposita un libro en un
lugar público y quien lo recoge después de leerlo y anotar
su nombre lo vuelve a depositar en otro lugar diferente, con lo que
un libro encontrado en Nueva York podría aparecer en Berlín
después de haber pasado por Liverpool, por ejemplo. La idea del
libro me pareció buena y durante varios fines de semana he depositado
en la fuente del Cojo libros como Platero y yo, Edipo Rey... y otros
de mis títulos favoritos. Cada uno lo metí en una bolsa
de plástico transparente y lo marqué con unas iniciales
y una fecha.
Mientras tanto no me olvidaba de mirar la cuenta de correo, hasta que
un día llegó uno muy diferente a los demás. Decía
así:
“Hola Angel he leído su relato con mucho interés.
Lo encontré por azar. No le conozco a usted, pero si me permite
un consejo, le diría que se olvide de tratar de conocer a la
persona que puso la segunda moneda en la pirámide de piedra,
no sea que le pase lo que a un tío de mi madre. Cosa que no le
deseo.
Saludos,
Julia Espín."
Esta lectura me dejó bastante intrigado. ¿Se trataba de
un aviso? ¿Quizá de una amenaza? ¿Y quien sería
Julia Espín? El caso es que ese nombre me sonaba mucho, pero
no recordaba de qué.
continúa
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