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la libertad de expresión[1]


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Como hace tiempo que no me dejo caer por estos lares corro el riesgo de que la diatriba me quede un poco espesa y condensada, como con grumos, incluso farragosa.
Tengo una indignación de agárrate y no te menees. Pero vayamos por partes.
Para empezar, hablaremos de caricaturas e intolerancias. Para que quede claro desde el principio, empezaré proclamando mi prevención contra el Islam. Está muy de moda decir que todas las religiones son buenas y respetables. Yo no lo creo así. Una religión será buena o mala en la medida en que no atente contra la dignidad de la persona. El Islam es una religión de conquista que niega a sus adversarios (todos los no musulmanes) el derecho a existir a no ser que se conviertan. V.S. Naipaul escribe en su libro "Al Límite de la Fe" lo siguiente: ‘la crueldad del fundamentalismo islámico radica en que sólo concede a un pueblo – los árabes, el pueblo en que nació el profeta – un pasado, los lugares sagrados, la peregrinación y la veneración de la tierra. Los lugares sagrados de los árabes tienen que ser los lugares sagrados de todos los conversos. Los conversos tiene que despojarse de su pasado; a los conversos no se les exige sino la fe más pura (si es que se puede llegar a tal cosa), el Islam, la sumisión es el imperialismo más inflexible que se pueda imaginar’. El Islam además fomenta la conversión por la fuerza (la guerra santa o yihad). Estas formas de actuación se basan en la palabra de Alá transmitida a Mahoma. Cada palabra del Corán, incluso cuando hay faltas gramaticales u ortográficas, es palabra de Dios, de un dios infalible cuyas sentencias no son reinterpretables. En el mundo cristiano ha habido un proceso de reinterpretación de las Escrituras que ha llevado a que prácticamente ningún cristiano (integristas hay en todas parte) crea hoy en día que Dios hizo a Adán de barro y que de su costilla creó a Eva; o que Dios hizo el mundo en siete días. Esa reinterpretación está prohibida en el mundo islámico. También podría hacerse esa reinterpretación desde fuera del islamismo, pero con el papanatismo reinante eso sería considerado como un ataque al mundo islámico, una ingerencia desde el respeto que merece cualquier religión y el resto del bla bla bla reinante. Otro punto que impide cualquier atisbo de libertad en el islamismo es la ingerencia del Islam en la organización del Estado. Mahoma a través del Corán legisló. La frase de Jesús de al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios separando (al menos en teoría) religión y Estado no tiene equivalencia en el Islam. La mayoría de los países islámicos son teocracias en las que Alá y ley son indisolubles. De ahí surge la saríah (o ley islámica) que es un conjunto de leyes medievales incompatibles con un Estado moderno y democrático. Caso aparte merece el trato que dispensa el Corán a la mujer, pero que por no alargarme voy a dejar de lado. Lo que he escrito puede parecer exagerado, pero uno no tiene más que leer el libro “Por qué no soy musulmán” de Ibn Waraq, seudónimo del autor que no puede darse a conocer al pesar sobre él una fatwa similar a la que condenó a muerte a Salman Rushdie por la publicación de los versos satánicos.
Otro punto que diferencia claramente al mundo occidental judeo-cristiano del musulmán es el sentimiento personal de culpa. Desde nuestra sociedad puede parecer algo obvio, incluso algo natural en el hombre, el que una persona es responsable de sus propios actos, pero eso no es así en otras muchas sociedades, entre ellas la musulmana. Toda la sociedad es la culpable del delito o, en el caso de las caricaturas danesas, de la supuesta blasfemia de uno de sus miembros. Diluido el sentimiento de responsabilidad personal en la sociedad o en la masa o en la algarada se fomentan actos como los que hemos visto estos días. Por un lado uno no es responsable del asesinato o agresión a personas dado que Alá (los imanes y muslimes) lo quiere y por otra parte toda Dinamarca es responsable de las caricaturas, todos sus ciudadanos merecen ser atacados porque todos ellos son culpables del crimen, incluso más allá, todos los infieles son responsables (toda Europa y Estados Unidos). En Chechenia se les ha prohibido prestar sus servicios a las ONG danesas, se les ha prohibido ayudar porque como daneses son culpables de las caricaturas de un danés (o varios).


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