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Como hace tiempo que no me dejo caer por estos lares corro el riesgo
de que la diatriba me quede un poco espesa y condensada, como con grumos,
incluso farragosa.
Tengo una indignación de agárrate y no te menees. Pero
vayamos por partes.
Para empezar, hablaremos de caricaturas e intolerancias. Para que quede
claro desde el principio, empezaré proclamando mi prevención
contra el Islam. Está muy de moda decir que todas las religiones
son buenas y respetables. Yo no lo creo así. Una religión
será buena o mala en la medida en que no atente contra la dignidad
de la persona. El Islam es una religión de conquista que niega
a sus adversarios (todos los no musulmanes) el derecho a existir a no
ser que se conviertan. V.S. Naipaul escribe en su libro
"Al Límite de la Fe" lo siguiente: ‘la crueldad
del fundamentalismo islámico radica en que sólo concede
a un pueblo – los árabes, el pueblo en que nació
el profeta – un pasado, los lugares sagrados, la peregrinación
y la veneración de la tierra. Los lugares sagrados de los árabes
tienen que ser los lugares sagrados de todos los conversos. Los conversos
tiene que despojarse de su pasado; a los conversos no se les exige sino
la fe más pura (si es que se puede llegar a tal cosa), el Islam,
la sumisión es el imperialismo más inflexible que se pueda
imaginar’. El Islam además fomenta la conversión
por la fuerza (la guerra santa o yihad). Estas formas de actuación
se basan en la palabra de Alá transmitida a Mahoma. Cada palabra
del Corán, incluso cuando hay faltas gramaticales u ortográficas,
es palabra de Dios, de un dios infalible cuyas sentencias no son reinterpretables.
En el mundo cristiano ha habido un proceso de reinterpretación
de las Escrituras que ha llevado a que prácticamente ningún
cristiano (integristas hay en todas parte) crea hoy en día que
Dios hizo a Adán de barro y que de su costilla creó a
Eva; o que Dios hizo el mundo en siete días. Esa reinterpretación
está prohibida en el mundo islámico. También podría
hacerse esa reinterpretación desde fuera del islamismo, pero
con el papanatismo reinante eso sería considerado como un ataque
al mundo islámico, una ingerencia desde el respeto que merece
cualquier religión y el resto del bla bla bla reinante. Otro
punto que impide cualquier atisbo de libertad en el islamismo es la
ingerencia del Islam en la organización del Estado. Mahoma a
través del Corán legisló. La frase de Jesús
de al César lo que es del César y a Dios lo que es de
Dios separando (al menos en teoría) religión y Estado
no tiene equivalencia en el Islam. La mayoría de los países
islámicos son teocracias en las que Alá y ley son indisolubles.
De ahí surge la saríah (o ley islámica) que es
un conjunto de leyes medievales incompatibles con un Estado moderno
y democrático. Caso aparte merece el trato que dispensa el Corán
a la mujer, pero que por no alargarme voy a dejar de lado. Lo que he
escrito puede parecer exagerado, pero uno no tiene más que leer
el libro “Por qué no soy musulmán” de Ibn
Waraq, seudónimo del autor que no puede darse a conocer
al pesar sobre él una fatwa similar a la que condenó a
muerte a Salman Rushdie por la publicación de los versos satánicos.
Otro punto que diferencia claramente al mundo occidental judeo-cristiano
del musulmán es el sentimiento personal de culpa. Desde nuestra
sociedad puede parecer algo obvio, incluso algo natural en el hombre,
el que una persona es responsable de sus propios actos, pero eso no
es así en otras muchas sociedades, entre ellas la musulmana.
Toda la sociedad es la culpable del delito o, en el caso de las caricaturas
danesas, de la supuesta blasfemia de uno de sus miembros. Diluido el
sentimiento de responsabilidad personal en la sociedad o en la masa
o en la algarada se fomentan actos como los que hemos visto estos días.
Por un lado uno no es responsable del asesinato o agresión a
personas dado que Alá (los imanes y muslimes) lo quiere y por
otra parte toda Dinamarca es responsable de las caricaturas, todos sus
ciudadanos merecen ser atacados porque todos ellos son culpables del
crimen, incluso más allá, todos los infieles son responsables
(toda Europa y Estados Unidos). En Chechenia se les ha prohibido prestar
sus servicios a las ONG danesas, se les ha prohibido ayudar porque como
daneses son culpables de las caricaturas de un danés (o varios).
continúa
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