|
Con todo lo más grave no es todo esto. De sociedades atenazadas
por el poder no se puede esperar respuestas de otro tipo. Lo más
aterrador es la respuesta de los políticos de Europa (Eurabia
la llama acertadamente Oriana Fallaci). Como en todo
hay excepciones, entre ellas cabe destacar la del primer ministro danés,
Anders Fogh Rasmussen, negándose a pedir disculpas por las caricaturas
indicando que la publicación de esas caricaturas es un acto de
libertad y que quien debe pedir perdón o no es el propio autor
de las mismas o los responsables de los medios donde se han publicado.
En el otro lado se encuentran los políticos sin convicciones
entre los que por desgracia nos han tocado en España algunos.
Para empezar tenemos a nuestro Presidente que en un artículo
en el International Herald Tribune dijo lo siguiente: ‘La publicación
de estas caricaturas puede ser perfectamente legal, pero no indiferente
por lo que debería ser rechazada desde un punto de vista moral
y político’. Si las viñetas constituyen un delito,
ahí están los tribunales para juzgarlo. Si sólo
se puede publicar lo que no molesta, lo moralmente correcto, lo neutro,
ahí acaba la libertad de expresión que precisamente permite
que, dentro de los límites de la ley, se publiquen artículos
o viñetas u opiniones que pueden molestar u ofender a algunos
lectores. También tenemos las declaraciones del presidente del
Parlamento Europeo Josep Borrell que dijo que ‘si esos mismos
dibujos se hubieran publicado haciendo referencia a otras religiones,
por ejemplo a la que es mayoritaria en los países occidentales,
probablemente hubieran provocado también una emoción considerable,
no se hubieran quemado embajadas pero hubiese habido sin duda, por parte
de algunas personas el sentimiento de que habían sido ofendidos’.
No es lo mismo, lo que hay que denunciar es la desproporción
entre el hecho y la respuesta. Yo, si una persona me ofende no voy y
la mato, o si un danés borracho me pega un empujón no
voy a dejar de comprar galletas de mantequilla o voy a ir a apedrear
la embajada y, supongo que si ofenden a un cristiano, tampoco hará
lo mismo. En la Biblia (Mt 5,22-39), Jesús incita a sus discípulos
a ofrecer la otra mejilla al que les ofenda, por las reacciones de las
viñetas es posible que Mahoma no pensara lo mismo.
Lo que se necesita no es una política de apaciguamiento de los
países árabes, sino una de firmeza en defensa de nuestros
principios y de nuestra sociedad, si esto molesta, pues que moleste,
pero lo que nos jugamos cediendo siempre es mucho. Integración,
diálogo entre culturas, intentar entender al otro, sí,
pero sin renunciar a nuestros principios que nos han hecho lo que somos
y nos han llevado a donde estamos. La última de Zapatero es la
creación en Madrid de un centro para la ‘cultura de la
paz’ dentro de su programática y claudicante ante el integrismo
‘Alianza de Civilizaciones’. Todo muy bonito y de chupi
piruleta, pero no se debe olvidar que la cultura de la paz, al menos
hoy por hoy, no incluye al islamismo. Democracia y paz es un binomio
que parece posible. Islam y paz, tal y como indicó el propio
Mahoma (según un tipo que escuché el otro día en
la radio no se puede decir Mahoma porque es ofensivo para los musulmanes),
sólo será posible cuando todo el mundo se someta (Islam
quiere decir sumisión) a Alá. Islam y democracia es una
entelequia que no se ha llevado de manera plena en ningún lugar
que yo conozca. Turquía y Túnez (únicos países
musulmanes que se autodenominan democráticos) distan mucho de
serlo tal y como se entiende una democracia entre nosotros.
Pensaba escribir sobre la fundición de condenas de etarras que
les va a permitir, como en el caso de Heri Parot o Pakito, salir a la
calle cumpliendo menos de un año de condena por asesinato, pero
parece que esto ya queda un poco largo así que lo dejaré
para otro momento. Espero vuestros comentarios y discrepancias. Discrepad,
discrepad y opinad ya que, al menos por ahora, podéis.
discrepo!
anterior
[1] [2]
[respuesta a este artículo]
[volver
a index]
[polémicas anteriores]
© jgn :: habla@yambria.org :: madrid:: 2006
|