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günter wallraff

::tomás muñoz sacristán::

 

“Extranjero, fuerte, busca trabajo, no importa cuál, incluso pesado y de limpieza, también por poco dinero. Ofertas al nº 358458”

Con este anuncio publicado en la prensa alemana en marzo de 1983, Günter Wallraff, inicia un asombroso experimento vital, vivir como un turco en la entonces república federal alemana.
Günter Wallraff tenía 41 años, encargó a un oculista unas lentillas de color oscuras, se puso una peluca negra y crespa y se dejó bigote al estilo turco. El resultado fue Alí, un joven turco de unos 30 años, dispuesto a trabajar de lo que fuera, a abrirse camino con su fingido alemán rudimentario.
Dos años después, a finales de octubre de 1985 publicó un libro titulado “Ganz unten”, aparecido en España como “Cabeza de Turco” (Anagrama, 1987) y que vendió millones.
Pero no era esa la primera vez que Wallraff realizaba algo parecido. Anteriormente se había creado la personalidad de Hans Esser, periodista voraz, con la que logró trabajar de editor en el Bild-Zeitung, para desenmascarar las artimañas rastreras y manipuladoras de la prensa amarilla. (Desde entonces los del Bild-Zeitung le acusan de haber sido informador de la Stasi, la policía secreta de la Alemania comunista)
Y retrocediendo unos años más, encontramos el libro “13 unerwünschte Reportagen” (en España “el periodista indeseable”) pequeñas interpretaciones, un alcohólico, un vagabundo, un trabajador en una empresa química…
Iniciemos ahora el rastreo en sentido inverso, desde su nacimiento en 1942, busquemos claves que nos ayuden a entender esas opciones de periodismo tan radicales, sus padres poseían un negocio de pianos y Günter empezó trabajando de vendedor de libros… bien, no debieron ser esos hechos. Quizás este, a los 20 años, es reclutado para el servicio militar y se niega categóricamente a llevar armas. Acaba como es lógico en observación psiquiátrica, en el hospital militar de Koblenz. Puedo imaginarme una escena de kafka, adustos psiquiatras militares reclinados sobre un individuo flacucho, cuchicheando hipótesis entre ellos, es desde luego un extraño espécimen, parece sentir fobia a las armas. Tras mucha deliberación fue diagnosticado como “personalidad anormal” y sí, ese puede considerarse el punto de partida de sus experiencias posteriores.
En el libro “Ganz unten” se suceden las fotografías de Günter, caracterizado como Alí, siempre serio, hosco, limpiando retretes atascados, trabajando de obrero de la construcción sin papeles, con la cara negra de polvo de coque, con los brazos punzados para experimentos médicos… Wallraff va buscándole las cosquillas a la sociedad alemana, se cuela en la celebración de la victoria electoral de un partido nacionalista, pretende hacerse bautizar por el rito católico asegurando una conversión de fé. En caso de encontrarse con turcos de verdad tiene preparada una historia que explique su desconocimiento del idioma, su padre era turco, él es de nacionalidad turca, pero en realidad creció en grecia con su madre. Cuando esos amigos turcos le piden que hable en griego, para ver como suena, Wallraff recita trozos de la Odisea que aprendió en el colegio.
Sus métodos radicales de investigación periodística han dado lugar a un verbo en alemán “wallraffen” (“wallraffear”), el reportero se transforma, crea una identidad ficticia, un sujeto que vivirá todas las experiencias relatadas posteriormente.
Y después de publicado el libro el ciclo se completa reencontrándose en los juzgados con las personas retratadas para defenderse de acusaciones del tipo, haber quebrantado el derecho constitucional a la privacidad, o haber revelado secretos de empresa.



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[página oficial de wallraff]