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“Extranjero, fuerte, busca trabajo, no
importa cuál, incluso pesado y de limpieza, también por
poco dinero. Ofertas al nº 358458”
Con este anuncio publicado en la prensa alemana en
marzo de 1983, Günter Wallraff, inicia un asombroso experimento
vital, vivir como un turco en la entonces república federal alemana.
Günter Wallraff tenía 41 años, encargó a un
oculista unas lentillas de color oscuras, se puso una peluca negra y
crespa y se dejó bigote al estilo turco. El resultado fue Alí,
un joven turco de unos 30 años, dispuesto a trabajar de lo que
fuera, a abrirse camino con su fingido alemán rudimentario.
Dos años después, a finales de octubre de 1985 publicó
un libro titulado “Ganz unten”, aparecido en España
como “Cabeza de Turco” (Anagrama, 1987) y que vendió
millones.
Pero no era esa la primera vez que Wallraff realizaba algo parecido.
Anteriormente se había creado la personalidad de Hans Esser,
periodista voraz, con la que logró trabajar de editor en el Bild-Zeitung,
para desenmascarar las artimañas rastreras y manipuladoras de
la prensa amarilla. (Desde entonces los del Bild-Zeitung le acusan de
haber sido informador de la Stasi, la policía secreta de la Alemania
comunista)
Y retrocediendo unos años más, encontramos el libro “13
unerwünschte Reportagen” (en España “el periodista
indeseable”) pequeñas interpretaciones, un alcohólico,
un vagabundo, un trabajador en una empresa química…
Iniciemos ahora el rastreo en sentido inverso, desde su nacimiento en
1942, busquemos claves que nos ayuden a entender esas opciones de periodismo
tan radicales, sus padres poseían un negocio de pianos y Günter
empezó trabajando de vendedor de libros… bien, no debieron
ser esos hechos. Quizás este, a los 20 años, es reclutado
para el servicio militar y se niega categóricamente a llevar
armas. Acaba como es lógico en observación psiquiátrica,
en el hospital militar de Koblenz. Puedo imaginarme una escena de kafka,
adustos psiquiatras militares reclinados sobre un individuo flacucho,
cuchicheando hipótesis entre ellos, es desde luego un extraño
espécimen, parece sentir fobia a las armas. Tras mucha deliberación
fue diagnosticado como “personalidad anormal” y sí,
ese puede considerarse el punto de partida de sus experiencias posteriores.
En el libro “Ganz unten” se suceden las fotografías
de Günter, caracterizado como Alí, siempre serio, hosco,
limpiando retretes atascados, trabajando de obrero de la construcción
sin papeles, con la cara negra de polvo de coque, con los brazos punzados
para experimentos médicos… Wallraff va buscándole
las cosquillas a la sociedad alemana, se cuela en la celebración
de la victoria electoral de un partido nacionalista, pretende hacerse
bautizar por el rito católico asegurando una conversión
de fé. En caso de encontrarse con turcos de verdad tiene preparada
una historia que explique su desconocimiento del idioma, su padre era
turco, él es de nacionalidad turca, pero en realidad creció
en grecia con su madre. Cuando esos amigos turcos le piden que hable
en griego, para ver como suena, Wallraff recita trozos de la Odisea
que aprendió en el colegio.
Sus métodos radicales de investigación periodística
han dado lugar a un verbo en alemán “wallraffen”
(“wallraffear”), el reportero se transforma, crea una identidad
ficticia, un sujeto que vivirá todas las experiencias relatadas
posteriormente.
Y después de publicado el libro el ciclo se completa reencontrándose
en los juzgados con las personas retratadas para defenderse de acusaciones
del tipo, haber quebrantado el derecho constitucional a la privacidad,
o haber revelado secretos de empresa.
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[página
oficial de wallraff]
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