die kommune |
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soñar es gratis[1] |
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Segundo, por la cobertura mediática; cuando hace tiempo los medios eran cuidadosos con las imágenes que emitían, en este caso, sólo faltó emitir el vídeo en directo, con subtítulo de breaking news; es criticable que este tipo de imágenes se emitan tan profusamente pues implica, de alguna forma, que ETA puede comunicarnos lo que quiera y cuando quiera con la misma prontitud con la que podría dirigirse a nosotros el Rey (sí, ése, el Rey “bastante republicano”). Bin Laden tiene mucho que aprender de ETA sobre la producción de mensajes televisivos; los suyos parecen de serie B. Tercero, por la expresión que resume el contenido comunicado: “alto el fuego permanente”, que no se corresponde con la realidad de la situación. Por un lado, el alto el fuego no es propio del enfrentamiento que genera la violencia etarra (el de una banda terrorista contra un Estado de Derecho) sino el de dos estados que se han declarado la guerra. Mucho le gustaría al victimismo vasco que el Estado español les declara la guerra; mucho les gustaría estar constituidos como estado para hacer la guerra. Por otro lado, lo primero que nos debe hacer sospechar de la intención del anuncio es el término de “permanente”. El significado de la palabra permite dibujar muchos matices, pero si, en lugar de pensar en el sinónimo “durable”, pensamos en el significado de “definitivo”, uno enseguida se pregunta por las armas. Es entendible que muchos de ellos les tengan cariño, les traigan recuerdos, entrañables para sus mentes terroristas, pero si se las quedan, imagino que es por algo más que por motivos sentimentales, además de lo complicado de almacenar material explosivo en casa, porque luego, al redecorar el dormitorio, no hay estantería en la que encajen los bidones... Cuarto, por los matices de los términos elegidos en el resto de la declaración: “voluntad” de resolución del “conflicto”, como ellos dicen, voluntad emanando por todos los poros etarras, retóricamente redactada para encajar como un guante con las condiciones contempladas en el texto aprobado por el Congreso el 17 de mayo de 2005 que condena la violencia, reconoce a las víctimas… bla, bla, bla… y en último término, autoriza al Gobierno (el de Zapatero, se entiende) a dialogar con ETA en caso de que exista por parte de ETA “voluntad para poner fin [a la violencia]”, y sigue “y en actitudes inequívocas que puedan conducir a esa convicción, apoyamos procesos de diálogo”. Y quinto, por el día elegido, tras cerrar las negociaciones sobre el Estatut y confirmarse que, en cesión de competencias a Cataluña, el gobierno de ZP va a pasar a la historia de nuestra democracia como el más dadivoso de todos con el nacionalismo, el que se va a empeñar a fondo para tratar de promover 4, ó 5, o hasta 17 categorías de españoles, sobre las diferencias en derechos y deberes ya existentes en este país cosido por las fronteras autonómicas. Es evidente que el inicio de este hipotético proceso no hace más que reconfortar a todos los vascos que deseen su independencia, y por ende, a los terroristas. Después de la primera puesta en escena, y en posterior comunicado,
la retahíla de reivindicaciones de ETA (la capacidad de decisión
del pueblo vasco sobre su propio futuro) que no resulta ya nada original,
con sus peticiones políticas inconstitucionales de siempre.
continúa
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